← Volver a ControlPrep
Mi camino a ENAIRE · Serie

Suspendí la primera vez. Aprobé la segunda. Esta es mi historia.

Controladora de ruta/TMA en el Centro de Control de Palma · ENAIRE

Controladora de ruta/TMA en el Centro de Control de Palma. Serie ControlPrep: Mi camino a ENAIRE.

Decidí presentarme a la oposición de ENAIRE porque mi hermana mayor había aprobado la convocatoria de 2006. Me dijo: "Preséntate conmigo." Pero yo quise terminar la carrera primero. Y luego ENAIRE tardó diez años en volver a convocar.

Diez años.

Eso es lo primero que deberían saber los candidatos: nunca sabes cuándo va a salir la siguiente convocatoria. Si estás esperando "el momento perfecto", puede que ese momento no llegue. O que llegue demasiado tarde. Cuando yo tomé la decisión de no presentarme con mi hermana en 2006, pensé que tendría otra oportunidad al año siguiente. No fue hasta 2016 que la tuve.

Nunca dejé de prepararme

Durante esos diez años mantuve clases de inglés — speaking, gramática, la Escuela Oficial de Idiomas, el First Certificate. Nunca lo dejé. Pensaba que aunque no fuera para control, me serviría para algo. Era formación continua. Y cuando por fin salió la convocatoria de 2016, esa inversión continua me dio una ventaja enorme.

El temario lo empecé a estudiar una vez publicada la convocatoria, pero ya lo conocía bien porque había hecho el curso de AFIS — un contenido muy similar al temario de ENAIRE. Los psicotécnicos los preparé un poco antes de la convocatoria. Y le dedicaba al menos tres o cuatro horas diarias. Todo el tiempo libre que tenía iba a la preparación. Sin excepción.

La parte que más me costaba eran los psicotécnicos de ordenador. Yo soy una persona que no ha jugado a videojuegos, no tenía esa agilidad con el ratón que veía en otros compañeros. Ellos llevaban años de ventaja en rapidez de coordinación ojo-mano. Pero practicando — con ejercicios online, libros de psicotécnicos impresos, con dados y dominós — fui mejorando. Es una capacidad que se entrena. La agilidad mental mejora con la repetición. Lo vi en mí misma, sesión tras sesión.

La primera vez que me presenté, suspendí

Y suspendí por un error que todavía recuerdo. En el FEAST, volví atrás en uno de los ejercicios. FEAST no quiere que vuelvas atrás — quiere que tires siempre hacia adelante. Pero yo me di cuenta de que había fallado algo y volví. Y eso fue lo que me dejó fuera.

Para esa primera convocatoria me había preparado a fondo con una academia — fui a SENASA. Iba muy preparada. Puse todos los recursos a mi alcance: temario, psicotécnicos, inglés, speaking, todo. Y aun así, un solo error técnico en una prueba — no de conocimiento, sino de procedimiento — fue suficiente para eliminarme.

La lección que me llevé: no basta con saber. Hay que saber cómo funcionan las pruebas. Cada prueba tiene sus propias reglas. Y si no las conoces, puedes suspender por algo que nada tiene que ver con tu capacidad real.

La segunda vez fue diferente

La segunda convocatoria la preparé prácticamente sola. Tenía tanta base del intento anterior que no necesitaba la misma estructura. Sabía exactamente dónde estaban mis puntos fuertes y dónde tenía que mejorar. Lo que sí hice fue prepararme la Fase 3 — las entrevistas — con una psicóloga. Me ayudó muchísimo. Me dio confianza en mí misma y herramientas para enfrentarme a preguntas que no tienen respuesta correcta ni incorrecta.

Porque eso es lo que no te dicen de las entrevistas: hay dos — la clínica y la conductual — y ambas te hacen preguntas que te descolocan. No sabes si tu perfil o tu experiencia previa te acercan o te alejan de lo que buscan. Depende de los entrevistadores que te toquen, del día que tengas, de muchos factores que no puedes controlar.

Lo único que puedo recomendar es ser honesto. Completamente honesto. Creo que eso se nota — que estás contando lo que hay, lo que es, como es. A todos los futuros candidatos les aconsejaría exactamente eso: no intentar adivinar qué quieren oír. Responde siendo tú.

La prueba de inglés oral

Me sorprendió lo corta que fue. Quince minutos. En mi convocatoria había que coger una bolita con un tema al azar, leer un texto en voz alta, resumirlo y responder preguntas sobre el mismo tema. Salí con la sensación de que hablaba mejor de lo que había sido capaz de demostrar. Los nervios no jugaron a mi favor.

Pero aprobé. Y he aprendido después, hablando con profesores de inglés, que quince minutos son más que suficientes para evaluar el nivel de un alumno. A mí me parecieron pocos. A ellos, más que suficientes. Lo que sí te digo: si crees que tu inglés es bueno, no confíes en que eso baste. Practica la situación — leer en voz alta, resumir, argumentar. El formato importa tanto como el nivel.

El momento

Estaba haciendo un simulador de práctica — creo que era ruta radar — casi al final del curso de formación. En el descanso me dijeron que habían publicado las listas. Que había aprobado.

Fue un momento agridulce. Mi pareja se había presentado a la misma convocatoria y no aprobó. Estaba muy contenta por mí y muy triste por él. Feliz y triste a la vez. Es difícil de explicar, pero es una realidad que muchos candidatos van a vivir: alguien cercano a ti no pasa, y tienes que gestionar esas emociones mientras celebras tu propio resultado.

Empezar de cero

Mi vida no cambió el día que aprobé — cambió cuando terminé el curso de formación y me fui a Palma. Una ciudad en la que no había estado nunca en mi vida. Sin casa, sin conocer a nadie, sin nada. Empezar de cero totalmente para construir un futuro.

Eso también es algo que los candidatos deberían tener en cuenta. No eliges destino. Te asignan una dependencia y allí te vas. Para mí fue Palma. Para otros es Canarias, Sevilla, Santiago. Tu vida cambia de ciudad de un día para otro. Y eso también requiere preparación — no académica, sino personal.

Lo que le diría a alguien que empieza hoy

Confía en ti. No mires a los lados. No hagas caso de los demás.

A veces piensas que otros van más preparados que tú, que saben más, que tienen más capacidad. Que alguien ha vivido un año en Inglaterra y tú no. La realidad es que en esta oposición compites contra ti mismo. Lo mejor que puedes hacer es dar lo mejor de ti — no ser mejor que nadie, sino ser la mejor versión de ti mismo.

Prepara cada fase. Hay técnica y hay método en cada una de ellas. No dejes nada al azar. He conocido gente que me ha dicho: "Yo llegué con el boli y aprobé." Yo soy de otra opinión. Medio punto puede significar estar fuera o estar dentro. He conocido compañeros que no prepararon la gramática de inglés porque pensaban que lo llevaban de sobra — y cuando llegaron al examen, fue dificilísimo.

En este proceso, no hay fase que puedas dar por hecha. No hay parte que puedas subestimar. Si te presentas, preséntate a darlo todo.

Y si alguien me preguntara si merece la pena todo el esfuerzo, le diría que sí. Sin dudar. Pero solo si estás dispuesto a darlo todo.

Si estás preparando la próxima convocatoria de ENAIRE, en controlprep.com encontrarás las herramientas que a mí me hubieran venido muy bien.

Si estás preparando la próxima convocatoria de ENAIRE

Empieza en controlprep.com →