Mi camino a ENAIRE · Parte 2

Seis intentos. Cuatro suspensos. Una plaza. Así fue mi camino.

📅 Agosto 2026 ⏱️ 8 min de lectura 🎧 Controladora de tránsito aéreo · ENAIRE

Supe que quería ser controladora aérea a los 14 años. Pero no fue hasta 2016, con 26, cuando tuve mi primera oportunidad real de presentarme a una oposición de ENAIRE. Entre medias, una década de espera. Y después, seis convocatorias hasta conseguir la plaza.

Cuatro suspensos, dos aprobados —el primero sin plaza— y un proceso de selección que cambió completamente de un año a otro. Esta es mi historia.

Seis meses para empezar de cero

La primera convocatoria me pilló con apenas seis meses de preparación. Convocaron en mayo o junio de 2016 y para octubre ya estábamos haciendo las pruebas. Nadie sabía muy bien qué nos íbamos a encontrar. Fuimos a ciegas.

Le dedicaba al menos dos horas diarias cuando trabajaba, y más los días libres. Entre una convocatoria y otra intentaba no desconectar, mantener el ritmo. Pero la realidad es que hasta que no haces el proceso una vez, no sabes a qué te enfrentas.

Un proceso que nunca dejó de cambiar

Lo que mucha gente no sabe es que la oposición de ENAIRE ha cambiado drásticamente a lo largo de los años. Las primeras convocatorias incluían un examen teórico de aviación e inglés; años después lo suprimieron completamente. El FEAST pasó de ser un simple apto/no apto a convertirse en la principal criba del proceso, con nota numérica. Si tenías la licencia de torre, al principio estabas exento de hacer el FEAST —muchos intentamos sacárnosla por eso. Después quitaron esa exención.

Las entrevistas de psicología también cambiaron. Al principio eran individuales. Más tarde pasaron a ser grupales y más largas, con tres partes diferenciadas: entrevista individual, clínica y conductual. Y el examen de inglés oral fue evolucionando desde formatos largos, en los que te hacían hablar dos o tres minutos de un tema, hasta pruebas más cortas y más realistas.

Con cada convocatoria aprendías algo nuevo. No solo sobre el temario, sino sobre el propio proceso.

Lo que más me costó

El inglés. Sin duda. Porque no vale con saber hablar un inglés funcional, del día a día. Es un inglés estilo Cambridge donde te exigen estructuras y vocabulario específicos para demostrar que tienes el nivel. Y eso se prepara aparte.

Usé de todo: profesores especializados en el formato Cambridge, exámenes de C1 y C2 para la gramática, audios de YouTube para el listening, películas y series con audio y subtítulos en inglés —reality antes que drama de época, que el inglés coloquial se practica mejor así. Vídeos técnicos para entender qué es un VOR o un ILS. Simuladores para el FEAST. Y una buena psicóloga especializada en procesos de selección que supiera a qué nos enfrentamos en la entrevista.

Todo —absolutamente todo— se puede llevar preparado.

La prueba oral de inglés

En mi convocatoria tenía cuatro partes. Primero te preguntan sobre tu background con el inglés: dónde y cómo lo aprendiste, qué papel tiene en tu vida. Luego un listening de nivel C1 de Cambridge con preguntas sobre lo que has escuchado. Tercero, un texto que debes leer en voz alta y sobre el que después te preguntan. Y la cuarta parte: un caso hipotético.

A mí me preguntaron sobre las plataformas audiovisuales: cómo selecciono el contenido, cuánto tiempo tardo en elegir. Me sentí muy cómoda. Tenía respuestas preparadas, plantillas para introducir ciertos temas, y luego dejé fluir mi inglés natural. Esa combinación —estructura preparada más naturalidad— fue lo que me funcionó.

Los nervios y la espera

El primer día de cada convocatoria pasaba muchos nervios. Es mucho tiempo preparándote y hay mucho en juego. Cuando acababa me sentía liberada, pero no siempre tranquila. Uno sabe cuándo lo ha hecho bien y cuándo no.

La espera entre fases no se lleva bien. Sobre todo si escuchas las opiniones de otros opositores, porque te pueden hacer dudar de ti misma. Ya es bastante difícil controlar tus propios pensamientos como para que encima te influyan los de los demás.

Y hay un factor que no siempre se menciona: no basta con aprobar. Necesitas nota suficiente para tener plaza. Tu posición en el ranking lo es todo. Hasta la última fase no hay nada decidido: el número dos puede suspender y el cuatrocientos cincuenta conseguir plaza.

El día más duro

La fase final es la más dura y probablemente a la que menos tiempo se dedica en la preparación. El último día te hacen por la mañana la entrevista de psicología y por la tarde el examen de inglés oral. Es agotador. Y es precisamente la fase más determinante de todo el proceso.

La noticia

Estaba en mi casa. Me llamó un amigo que trabaja en ENAIRE —a él le llegó la información antes por el correo corporativo. Me ahorró el mal rato de abrir la lista y buscar mi nota. Siempre se lo agradeceré.

Lo que sentí fue liberación. Liberación de no tener que volver a pasar por el proceso nunca más. Y a día de hoy lo sigo pensando. También sentí que por fin había conseguido un sueño que llevaba buscando desde los 14 años.

Lo que le diría a alguien que empieza hoy

Cinco cosas que aprendí en seis convocatorias

  • Sé honesto contigo mismo sobre tus puntos débiles —e ve a por ellos. Cuando se tiene un objetivo claro, hay que ser determinante.
  • La estabilidad emocional es tu mayor aliada. Cuando llevas varios procesos encima, las fuerzas te van fallando.
  • No escuches opiniones de otros opositores que no tienen ni idea de lo que hablan. Ni el día del examen ni en los tiempos de espera.
  • Reserva hotel cerca del lugar del examen para no depender del coche ni del tráfico ese día.
  • Si has suspendido varias veces en la misma ciudad, cambia de localización. Cambio de sitio, cambio de aires. A mí me ayudó después de cuatro intentos en el mismo lugar.

Todo se puede preparar. Todo. La diferencia está en no rendirte.

La serie completa

Todo el temario oficial. Más de 1.900 preguntas. Un único lugar para preparar toda la Fase 1.

ControlPrep cubre los 9 temas con explicaciones detalladas, simulacros con penalización real, inglés C1, psicotécnicos y los exámenes oficiales de convocatorias anteriores.

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