Supe que quería ser controladora aérea a los 14 años. Pero no fue hasta 2016, con 26 años, cuando tuve mi primera oportunidad real de presentarme a una oposición de ENAIRE. Entre medias, una década de espera. Y después, seis convocatorias hasta conseguir la plaza.
Cuatro suspensos, dos aprobados — el primero sin plaza — y un proceso de selección que cambió completamente de un año a otro. Esta es mi historia.
Seis meses para empezar de cero
La primera convocatoria me pilló con apenas seis meses de preparación. Convocaron en mayo o junio de 2016 y para octubre ya estábamos haciendo las pruebas. Nadie sabía muy bien qué nos íbamos a encontrar. Fuimos a ciegas.
Le dedicaba al menos dos horas diarias cuando trabajaba, y más los días libres. Entre una convocatoria y otra intentaba no desconectar, mantener el ritmo. Pero la realidad es que hasta que no haces el proceso una vez, no sabes a qué te enfrentas.
Un proceso que nunca dejó de cambiar
Lo que mucha gente no sabe es que la oposición de ENAIRE ha cambiado drásticamente a lo largo de los años. Las primeras convocatorias incluían un examen teórico de aviación e inglés — años después lo suprimieron completamente. El FEAST pasó de ser un simple apto/no apto a convertirse en la principal criba del proceso, con nota numérica. Si tenías la licencia de torre, al principio estabas exento de hacer el FEAST — muchos de nosotros intentamos sacárnosla por eso. Después quitaron esa exención.
Las entrevistas de psicología también cambiaron. Al principio eran individuales. Más tarde pasaron a ser grupales y más largas, con tres partes diferenciadas: entrevista individual, clínica y conductual. Y el examen de inglés oral fue evolucionando desde formatos largos en los que te hacían hablar dos o tres minutos de un tema, hasta pruebas más cortas y más realistas — más parecidas a cómo realmente se habla y se entiende un idioma.
Con cada convocatoria aprendías algo nuevo. No solo sobre el temario, sino sobre el propio proceso.
Lo que más me costó
El inglés. Sin duda. Porque no vale con saber hablar un inglés funcional, del día a día. Es un inglés estilo Cambridge donde te exigen estructuras y vocabulario específicos para demostrar que tienes el nivel. Y eso se prepara aparte.
Usé de todo: profesores especializados en el formato Cambridge, exámenes de C1 y C2 para la gramática, audios de YouTube para el listening, películas y series con audio y subtítulos en inglés — las Kardashian, no The Crown, que el inglés coloquial se practica mejor con reality que con dramas de época. Vídeos técnicos para entender qué es un VOR o un ILS. SkyTest para el FEAST. Y una buena psicóloga especializada en procesos de selección de empresas que supiera a qué nos enfrentamos en la entrevista.
Todo — absolutamente todo — se puede llevar preparado.
La prueba oral de inglés
En mi convocatoria tenía cuatro partes. Primero te preguntan sobre tu background con el inglés: dónde y cómo lo aprendiste, qué papel tiene en tu vida. Luego un listening de nivel C1 de Cambridge con preguntas sobre lo que has escuchado. Tercero, un texto que debes leer en voz alta y después te preguntan sobre él. Y la cuarta parte: un caso hipotético.
A mí me preguntaron sobre las plataformas audiovisuales — cómo selecciono el contenido, cuánto tiempo tardo en elegir. Me sentí muy cómoda. Tenía respuestas preparadas, plantillas para introducir ciertos temas, y luego dejé fluir mi inglés natural. Esa combinación — estructura preparada más naturalidad — fue lo que me funcionó.
Los nervios y la espera
El primer día de cada convocatoria pasaba muchos nervios. Es mucho tiempo preparándote y hay mucho en juego. Cuando acababa me sentía liberada, pero no siempre tranquila. Uno sabe cuándo lo ha hecho bien y cuándo no.
La espera entre fases no se lleva bien. Sobre todo si escuchas las opiniones de otros opositores, porque te pueden hacer dudar de ti misma. Ya es bastante difícil controlar tus propios pensamientos como para que encima te influyan los de los demás. Había días que estaba tranquila y confiada, y otros todo lo contrario.
Y hay un factor que no siempre se menciona: no basta con aprobar. Necesitas nota suficiente para tener plaza. Tu posición en el ranking lo es todo. Hasta la última fase no hay nada decidido — el número dos puede suspender y el cuatrocientos cincuenta conseguir plaza.
El día más duro
La fase final es la más dura y probablemente a la que menos tiempo se dedica en la preparación. El último día te hacen por la mañana la entrevista de psicología y por la tarde el examen de inglés oral. Es agotador. Y es precisamente la fase más determinante de todo el proceso.
La noticia
Estaba en mi casa. Me llamó un amigo que trabaja en ENAIRE — a él le llegó la información antes por el correo corporativo. Me ahorró el mal rato de abrir la lista y buscar mi nota. Siempre se lo agradeceré.
Lo que sentí fue liberación. Liberación de no tener que volver a pasar por el proceso nunca más. Y a día de hoy lo sigo pensando. También sentí que por fin había conseguido un sueño que llevaba buscando desde los 14 años. Había trabajado tres años en el Servicio de Plataforma de Barajas — sabía que me gustaba el entorno. Pero ahora iba a hacer lo que realmente quería hacer.
Lo que le diría a alguien que empieza hoy
Que cuando se tiene un objetivo claro, hay que ser determinante para conseguirlo. Para eso tienes que ser honesto contigo mismo sobre cuáles son tus puntos débiles — e ir a por ellos.
Que cuando llevas varios procesos encima, las fuerzas te van fallando. Y para compensarlo, la estabilidad emocional va a ser tu mayor aliada.
Que no escuches opiniones de otros opositores que no tienen ni idea de lo que hablan — ni el día del examen ni en los tiempos de espera.
Que reserves el hotel cerca del lugar del examen para no depender del coche ni del tráfico ese día.
Y un consejo que a mí me funcionó: si te has presentado varias veces en la misma ciudad y has suspendido, cambia de localización. Cambio de sitio, cambio de aires. A mí me ayudó después de cuatro intentos en el mismo lugar.
Todo se puede preparar. Todo. La diferencia está en no rendirte.
Si estás preparando la próxima convocatoria de ENAIRE, en controlprep.com encontrarás las herramientas que a mí me hubieran venido muy bien.