En la primera parte contamos cómo Luca de Masi llegó a ENAIRE: el único extranjero de entre ciento veintiocho plazas, tras aprobar a la vez las oposiciones de España, Alemania y Suiza.
Esta segunda parte no va de cómo se entra. Va de qué hay al otro lado. Porque hay una cosa que casi ningún candidato sabe mientras estudia, y es a qué se parece realmente el trabajo por el que se está esforzando.
La hora a la que empieza el día
No hay una. Un día típico puede empezar por la mañana temprano, a las 7 o las 7:30, o a las 3 de la tarde, o a las 10:30 u 11 de la noche.
Y en cada uno de esos turnos hay una responsabilidad concreta que asumir: separar en frecuencia, vigilar y dar instrucción a un candidato que se está formando, o supervisar la sala de control.
Dónde ha trabajado, y por qué importa
Luca ha pasado por casi todos los tipos de dependencia que existen. Torre y aproximación de Nápoles: un CTR, un aeropuerto de pista única, unas trescientas cincuenta operaciones diarias. Milano ACC, ruta, donde la complejidad es de las más altas de Europa. Y Palma, un ACC de área terminal con un TMA de clase Alfa y sobrevuelos que llegan hasta el FL240.
Un controlador con diez años de experiencia, volviendo a instrucción. Eso es el trabajo.
Los pilotos
La relación con la cabina es, casi siempre, estrictamente formal, aparte de raros momentos en que se le puede escapar una frase que va fuera del formalismo. Pero la formalidad no es frialdad:
Las dos clases de pelos de punta
Le preguntamos si alguna vez se le habían puesto los pelos de punta. La respuesta distingue dos cosas que no tienen nada que ver. De susto:
Y de rabia:
Merece la pena fijarse en la proporción. Dieciocho años de carrera, y el enfado es «muy, muy inusual».
Lo que no vio venir
De todo lo que descubrió al empezar a trabajar, hay una cosa que no había anticipado mientras preparaba la oposición:
Es un aviso para cualquiera que esté estudiando ahora mismo. El CRM aparece en el temario como un tema más. En la sala de control es el suelo sobre el que se apoya todo lo demás.
El turno, con sus dos caras
Luca no vende la profesión. Cuando se le pregunta por los turnos, empieza por lo que se pierde: comidas navideñas, cenas de Nochevieja y domingos en que la familia estaba reunida. Y después, lo que se gana: el trabajo por turnos también confiere mucho tiempo libre.
Lo más duro, sin embargo, no son los horarios:
Qué clase de persona encaja aquí
Le pedimos que describiera el perfil. No mencionó ni una sola aptitud técnica:
Sobre la relación con el equipo, con una honestidad que se agradece: es generalmente muy buena, aunque hay que asumir que no todos podemos tener la misma relación con todos. Es un trabajo muy, muy de equipo.
Su consejo para quien está estudiando
Es concreto, y no tiene nada que ver con el temario:
Sabe que una visita no basta para familiarizarse con los procedimientos — pero estar en contacto con controladores en activo, quizás sí. Y una advertencia que sirve tanto para la oposición como para después: este trabajo conlleva responsabilidades muy grandes, y la profesionalidad siempre debe ir por encima de los instintos.
Lo que hace que valga la pena
Para recordar
✓ Hora y media o dos horas en posición, cuarenta a sesenta minutos de descanso. Ese es el ritmo real.
✓ El CRM pesa mucho más de lo que parece desde el temario. Es la sorpresa que más se repite.
✓ Cambiar de destino significa volver a ser estudiante. La humildad no es opcional.
✓ El perfil que describe no es técnico: humildad, ganas de aprender, aceptar la crítica.
✓ Pasa un día en una dependencia de control antes de presentarte. Es su recomendación más concreta.
Luca de Masi es controlador, instructor, evaluador y supervisor en el centro de control de Palma de Mallorca. Esta es la segunda parte de su testimonio; la primera cuenta cómo llegó hasta aquí.